Sunday, September 23, 2007

.:Desahogo:.

El día prometía varias cosas. La cancha me esperaba. La noche una probable junta. Palabras a tierra, que sé yo. Ya no me anticipo a hechos, como una vez me dijeron por ahí: Carpe Diem.

La cancha me daba la bienvenida con un verde hermoso, poca gente, pero si con la compañía de un gran amigo. No quise forzar la situación, el entretiempo me dió la chance, pero mis palabras se ahogaban de silencio. Callé. De vuelta, las cervezas en su casa intentaron sacar brotes, pero mi eterno problema, mi eterno tema, revoloteó en la habitación. Cuestionamientos, pensamientos, etc. Nada salió.

Llegando a casa, luego de un apacible té, la interrupción del sonido del celular, anunciaba movimiento. Listo! Todo armado. Sin embargo, una nueva llamada, dejó desahuciado el ánimo. Ojos llenos de lágrimas sin derramar, deseaban verte. Pero dudas de visitas, enojos, tonos agresivos, y triste despedida, coparon de inseguridad de salida. No obstante, pese al malestar causado, te llamé, quería saber qué harías, pero ya tenías panorama. Más y más pena me inundaba, hasta que saqué fuerzas internas. Resiliencia, aprendí que se decía. Y decidí salir a lo propuesto. Conversaciones actuales, poca opinión, desconcentrada y desconcertada. No quería estar ahí, pero me llamaste. Querías saber de mi estado, te deseé lo mejor y la suerte respectiva y el END calmó mi momento. Algo. Igual tenía que decírselo a alguien. Opté por nuestra amiga en común, y no elegí mal. Ya lo sabía. Lo suponía. Valió la espera. Sus palabras regocijaron mi alma. Me sentí feliz. Además me sinceré... Y bueno, también le conté de aquella confesión, incluso quedé pasmada de que recordaras aquella mítica frase mía: "..., si no serías tu...". No lo podía creer...

Sólo sé que ahora será una época de toma de decisiones, de madurarme como persona referente a la herida que quiero sanar. Esas desiciones no serán por ti, serán por mí. Porque todos estos años me he abandonado como persona. Desde hoy, comenzaré a ser más egoísta, aunque sin perder la esencia. Y quién sabe qué podría suceder más adelante? Sólo el tiempo lo dirá... Dicen que él TODO lo sana, no?...

Aleando Amistad y Amor, qué obtendremos?? El tiempo lo dirá...


Una noche muy particular... importante para el país y sin duda importante para nuestras vidas... Durante la celebración familiar, recibí tu llamada... rara, pero la recibí. Tus palabras no eran más que amorosas y elogiantes, nada muy particular, pero sin duda aumentaron y colmaron de alegría mi día, aunque un "donde estés tu, ahí voy a estar yo", irrumpió toda comunicación directa. No la analicé, la dejé pasar hasta que bien entrada la noche, logré comprender su significado...

Camino a mi casa, suena nuevamente mi celular, entrando tu llamada, contesté y estabas ansioso de llegar a nuestra villa... así es que calculé los exactos minutos de tu llegada, que finalmente justificaron toda matemática. El abrazo fue contemplativo para quienes estaban observándonos... caminamos largamente hasta que... llegó mi prometido. El silencio nos calló por varias horas, sólo la música y el alcohol nos entretenían... Pero a tanto llegó este último, que no aguanté un olvidado comentario tuyo sobre mí. Lo desahogué llorando, pero por efectos contrarios de la bebida tóxica que nos une, me quise ir, bajaron fuertemente tu brazo que deseaba abrazarme, y el quiebre fue seco. Sólo tu mirada perdida y mi cabeza revoloteando, nos aunaban en un pensamiento mutuo... Mi caminata junto al eterno compromiso fue corta y la despedida aburrida. La gran mentira me cansó, te fuiste pero no. El recelo me obligó a volver por mi abandonado ser...

Ahí te encontré, tu abrazó apacigüó mi tormenta, comprendiste todo tal cual. Ni yo sabía cómo explicarlo. Sin embargo, luego de varias copas, tu mirada penetrante y sonriente, dando cuenta de un gran secreto, quiso hacer explotar lo más oculto de tu alma... No sabía nada... No quisiste emitir nada, pero frente a mi presión, cediste a resolver un gran enigma para ambos... Tu sentimiento no quería oírlo, temía un cese de nuestra relación; sin embargo, luego del vaivén que causaste, y el peso sacado de encima tal cual lo dijiste, no nos despegamos más de nuestro nexo. Risas, bailes, enseñanzas, roces, manos, abrazos y besos nos acercaban más y más a lo que quizás deseábamos desde hace mucho tiempo. La confianza y el cariño, motivos reales de los cuales siempre nos agradecíamos el uno del otro.

La amistad era lo más grande, así me lo hiciste entender, hasta que salimos de la casa... Ahí susurraste que ese fue tu paso, esperando yo corresponder el resto, endosándome toda responsabilidad a mí... Sin embargo, sólo callé y recordé mi perdido banano... Te dije que debía recuperarlo y omitiendo el juicio previo, accediste a acompañarme, lo que acabó toda conversación dada hacía unos minutos.
Los amigos nos acercaron a nuestras casas, y posiblemente tenían su misión...


Noche del 19 de Septiembre, 2007